Hace unos días estuve en la inauguración de la exposición que se celebra actualmente en la Nikon House de Madrid bajo el título ‘Las caras de las letras’.
Allí, catorce fotógrafos exhiben algunos de los mejores retratos de grandes escritores españoles y extranjeros. Recomiendo a todo el mundo que se pase por allí, sean o no aficionados a la literatura. La muestra, organizada por Bernardo Paz —autor de una de las imágenes más impactantes, la que captura el puñetazo que Camilo José Cela le dio a Mariñas, un momento que el fallecido periodista recordaba como «el día en que la mano del autor de Pascual Duarte tocó mi cara»— es magnífica.

Hay fotos de Vargas Llosa, Mario Benedetti, Julio Cortázar, Carmen Martín Gaite y muchas, muchas de Cela: solo, con su hijo, junto a su mujer... Y es que hubo un tiempo en que, aunque parezca mentira, personajes como el famoso premio Nobel eran de primera plana, incluso en la prensa del corazón. Por allí pasó Marina Castaño, acompañada de su actual marido, y confieso que me emocioné al verla. Y eso que en sus tiempos solía ser bastante cortante y orgullosa con los medios. Me sonrió con dulzura, junto a su actual esposo y Bernardo, y yo la saludé. Está guapa; no sé si usa bótox o no, pero tiene los ojos grandes y una mirada luminosa, algo que suelen perder las mujeres de su edad que se rellenan la cara como pulardas en Navidad.
Sentí nostalgia de unos tiempos que no volverán. Es mucho más gratificante perseguir o escribir sobre la mujer de un premio Nobel, sus litigios y sus andanzas, que sobre alguien como Anabel Pantoja, que está hasta en la sopa en los últimos meses, incluso antes del accidente o incidente de su hija. En los ochenta, los noventa y hasta el 2000, si me apuras, se escribía sobre personas que hacían algo importante con sus vidas, como Camilo José Cela. Hasta su segunda mujer, Marina Castaño, escribía y no lo hacía nada mal.

De ahora, mejor no hablar. Cuando la gallega entró en la galería, me di cuenta del valor de esa imagen: la viuda de un premio Nobel y su actual marido echando un vistazo al pasado que ella compartió con el autor de Viaje a la Alcarria.

Le comenté a una compañera que lamentaba no haber llevado la cámara, que aquello era un fotón. Rodeada de colegas con los que compartí esperas, guardias y hasta fiestas —como el cumpleaños de Camilo José Cela en Guadalajara, donde nos dio un paseo en globo—, me transporté a los ochenta. Mi compañera me sacó del ensueño: «¡No ibas a vender esa foto! A lo mejor tendrías que explicarle al comprador quién era Cela y si tiene algún parentesco con la hija de la Pantoja». ¡Para echarse a llorar!

La exposición recoge fotos de los siguientes fotógrafos: Bernardo Perez | Belén Díaz | Chispi | Gonzalo Cruz | Quim Llenas | Alberto Roldán | Edu Diéguez | Josefina Blanco | Fernando Álvarez |Belén Tanago | Carlos Agustín | Bernardo Paz | Carlos Álvarez | Alejandro Echegoyen

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