La «maldición» de heredar un bosque gallego: así se protegen los carballos, se limpia el monte y se lucha contra el fuego

miércoles, agosto 26, 2026 0 0

Si la vida te da limones, haz una limonada, dice un refrán americano que recogían en la serie This is us . Si heredas un souto gallego ármate de optimismo y encomiéndate a la virgen del Corpiño en Pontevedra, que es donde tengo yo la finca que heredé. Lo que en un principio era una herencia maldita se ha convertido en una misión cósmica. Unos tienen un huerto urbano vertical en la terraza, yo tengo un monte que me devolvió hace dos años la alegría y la salud. En septiembre y octubre, cuando se recogen las castañas alquilé una casa en el pueblo de mis antepasados, invité amigos y familiares a que me hicieran de xornaleiros a cambio de comida y alojamiento y la castañoterapia me sirvió para saber lo que quiero y lo que no quiero. El bosque, una herencia maldita que nadie quería se convirtió en mi salvación. Y tomé la decisión de conservarlo. Al principio no fue no fácil, pero es posible que haya dado con la fórmula para mantenerlo y contribuir a generar oxígeno y belleza sin tener que gastar demasiado dinero como me explican en este vídeo.

Mi abuela plantó unos castaños hace setenta años que me han reportado muchas satisfacciones, como ya os conté en este blog. Mi bosque, que tuvo pinos que ya corté y que me reportaron dinero, ha rebrotado con decenas de carballos que ni siquiera he plantado. Quedó como un campo de futbol que, sin embargo daba unos boletus del tamaño de una pelota de rugby. En menos de dos años los helechos crecieron hasta tenere un tamaño de dos metros. Había dos opciones, domesticar el bosque, llenarlo de viñas de Albariño que en esa zona deterioran el medio ambiente, plantar castaños, o dejar que la zona forestal de la finca volviera a llenarse de corzos, porco teixos y demás flora y fauna. He optado por la última solución. También podía haber plantado castaños, pero para eso tendría que estar en Galicia. Las castañas de mis souto son grandes y exquisitas, Castaña Sativa IXP, registrada bajo la denominación de origen de Galicia. Mi bosque es una excusa para mantener mis raíces en Galicia, para volver todos los años. No se para de hablar de propietarios pequeños de montes que no limpian los suyos. No es fácil. Muchos viven lejos. Las autoridades autonómicas no dan subvenciones a los mayores de 60 años, que son los que suelen preocuparse de los montes y saben más de ellos. Limpiar un monte es muy caro y el que lo mantiene está generando oxígeno no solo para toda España, sino para toda Europa y para todo el mundo.

Mi souto no salva el clima de Europa. Tampoco lo salva una finca sola. Lo que sí puede salvar el conjunto es una política honesta: el que genera oxígeno, belleza y cortafuegos vivos no puede seguir pagándolo solo. Quien hereda un monte en Galicia y decide conservarlo con plantas de aquí está sosteniendo un bien común. El Estado debería tratarlo como lo que es: un aliado, no un sospechoso. Y mientras tanto, como no puedo mantener mi bosque yo sola, estoy dispuesta a alquilarlo para todo aquel que quiera llevar a cabo una iniciativa biosostenible. Esto no es un capricho, es mi legado y lo quiero conservar.

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