Lo del maleficio que os he contado en ¿mi blog? anterior no es broma. No sé si el espíritu de Balzac se encabritó conmigo al postrarme ante su efigie esculpida por Rodin en el museo d’Orsay. Tal vez no debí nunca mirarme en el espejo de donde se miró María Antonieta antes de que le cortaran ...
El blog de Marta Cibelina
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