Los fundamentos de una demanda de Borja Thyssen contra su madre

Viernes, octubre 2, 2009 0 0

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La revista 10 minutos ha publicado en su último número que Borja Thyssen reclama la herencia que por derecho le corresponde del barón. Hace algún tiempo escribí un post sobre Borja, las mellizas y su mamá y David R. Lichtfiel, biógrafo de los Thyssen y ex novio de Francesca, comentó que “Borja no es , y nunca será un heredero de la fortuna Thyssen. Sólo es un heredero de la fortuna de su madre. No comparte el mismo estatus que los hijos de Heini. Los únicos hijos que han heredado directamente la fortuna de Heini Thyssen son los siguientes: Georg, Lorne, Alexander Thyssen Bornesmizais y Francesca Habsburgo. Este, te lo prometo , es el principio y el fin de la historia”.

Por lo que sé, el interminable juicio de las Bahamas por el control de la Corporación Thyssen y los acuerdos de la herencia agotaron a las partes en litigio. Los abogados, carísimos, amenazaban con comerse gran parte la la fortuna a repartir. Tita hizo de tripas corazón y renunció a mucho, incluso a los derechos de su hijo.

Otro asunto son los acuerdos privados que haya podido suscribir la baronesa con su hijo para que este, en su momento, renunciara a su herencia para poner punto y final a un litigio interminable. David R. Lichtfield, autor de “La Historia Secreta de los Thyssen” afirmaba: “Hubo un intento de hacer heredero a Borja, pero no tuvo éxito. Lo siento, pero no tengo ni idea de los acuerdos de herencia que hayan sido hechos entre Borja y su madre, pero él ciertamente estará protegido por las leyes de herencia en España que evitarán que Tita lo desherede, incluso si esta es su voluntad…Me gustaría añadir que cuando Heini estaba vivo Borja mostraba una refrescante falta de interés en la herencia de la fortuna Thyssen en general”.

Disiento un poco. Borja no era tan interesado como ahora. No tenía una esposa minifaldera que le enardeciera y , pero allá por el año  2000 cuando estaba ardiendo l asunto del litigo en las Bahamas de San Feliú y él,  muchacho, viendo como se calentaba su madre al hablar del tema  se acercó y le dijo en su casa de San Feliú: “Ten cuidado, no vaya a estropearse lo mio, mamá.  Tenía entonces 20 añitos”.

He animado al señor Litchfield a que vuelva a manifestarse en este blog.

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