La novia de Felipe González

Jueves, diciembre 4, 2008 8 0
Felipe González y Maria del Mar Garcia Vaquero

Felipe González y María del Mar García Vaquero

La revista Hola salió ayer. Pero aquí la tengo, encima de mi mesa. Felipe González y su nueva novia, María del Mar Vaquero, copan la portada. La foto me recuerda a las imágenes de Penélope Cruz y Tom Cruise en los inicios de su relación. El fondo campestre desenfocado, el alerón de una avioneta, la melena planchada y las gafas de sol de la protagonista de la noticia…De lo más hollywoodiense. Sólo Felipe González parece fuera de lugar en la imagen, con su camisa de cuadros y su chaqueta de punto azul sobre la espalda curvada. La pareja ha pasado unos días de vacaciones en Punta del Este, Uruguay. María del Mar, que pronto cumplirá cincuenta años, está divorciada y es madre de dos hijos.

Al parecer, Los dos enamorados fueron presentados por Pedro Trapote, propietario de la discoteca Joy Eslava, y una de las fortunas más importantes del mundo de la hostelería. María del Mar, que trabaja en la entidad bancaria La Caixa, es hermana de la mujer del empresario. Según Hola, Felipe y su novia ya viven juntos en un piso de 450 metros cuadrados situado en el barrio de Salamanca, propiedad del cuñado de María del Mar.

La otra noticia importante de la semana es la relación ¿amistosa? de Anne Igartiburu y el tenista toledano Feliciano López, quienes han sido fotografiados juntos en varias ocasiones. QMD, Semana y Diez Minutos se han hecho eco de la noticia.

El tenista, que recientemente rompió su noviazgo con María José Suárez, ha manifestado que Anne es amiga de su hermano, que fue quien se la presentó, y que no existe relación alguna entre ellos.

Los que conocen a Anne Igartiburu manifiestan que aún sigue enamorada de Álvaro Fuster.

8 Commentarios
  • .
    diciembre 4, 2008

    María José Suárez es infinitamente más guapa, divertida, inteligente y amable que la Ana.

  • delinda
    diciembre 4, 2008

    Aquí tenemos al “perfecto socialista”. Hay que aprender de “éstos”.

  • Tarta
    diciembre 4, 2008

    La verdad es que sí dan ganas de ponerse un poco demagógica. Un piso de 450 m en el centro es casi pornografía.

  • Yoli
    diciembre 4, 2008

    No es demagogia. Es que encima el piso ni siquiera es de él. Es de su “cuñado”. El que a buen arbol se arrima……. (aunque él tiene mucho dinero, pero el cuñadisimo tiene muchisisimo mas).

  • anónima
    diciembre 4, 2008

    Me da pena que un matrimonio de tantos años se deshaga, es que yo soy un poco romática y bueno cursi si así lo quieren ver.
    ¿qué importa dónde vaya a vivir el Sr. González? Hay tantas incongruencias en este país, que una más ya ni se nota.
    Marta, se que éste no es el lugar, pero me gustaría demostrar mi repulsa hacia los asesinos de ETA. Mis condoloncias para la familia del Sr.Uría Mendizábal

  • Armiño negro
    diciembre 4, 2008

    El matrimonio de los señores Gonzalez pertenecia ya a la historia.
    Quizas hay que dar gracias a que haya roto con el tabú de mantener en secreto una relación.
    ¿Para cuando los Aznar?

  • Jean Bedel
    diciembre 4, 2008

    Armiño, me lo has quitado de las teclas. Iba a comentar exáctamente lo mismo que tú, ¿Para cuando José Marí?. Hay conexión Armiño, hay conexión :-)

  • No correspondido
    enero 5, 2009

    La gracia está en jugarse la vida con gracia. De la divinización de los egos no podemos esperar más que un universo social de espíritus paralíticos.

    Ese abismo esteticista o narcisista que nos seduce y nos traga se ha simbolizado en el arquetipo de la Mujer Fatal en todas las épocas y en diversas culturas: Lilith, Gorgona, Escila, Esfinge, Salomé, las Sirenas, las Arpías, las grandes cortesanas, las reinas lujuriosas, las famosas pecadoras, que seducirán a los románticos bajo el influjo de la leyenda vampírica. Es, en fin, «la belle dame sans merci»: el ídolo de la Hermosura, convertida en bestia cruel o en Circe que devuelve a los humanos a su condición bestial. El “arte por el arte”, el “arte” como pretexto o artificio para un regreso gozoso al fondo sin forma, satisface esa “ansia de lodo” a que aspiran los esteticismos decadentes. Cansados de pujar, esforzarse, ascender, en pos de lo divino; se vuelven hacia los orígenes, hacia el fango, hacia la madre material de la que procedemos… hay sin duda una belleza declinante en la destrucción, en ese regreso del homo al humus, en el atardecer del día, en el caer de las hojas y el general olor otoñal de la prodredumbre.

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